Alrededor de La Pitchounette, la naturaleza recupera plenamente su espacio. Antiguamente una ruina parcialmente derrumbada, la casa fue restaurada pacientemente hasta convertirse en un refugio moderno y confortable, perfectamente integrado en su entorno salvaje.
Situada sobre un promontorio en el corazón del bosque, ofrece una vista espectacular de las montañas y del valle del Garbet que se extiende más abajo. Cada amanecer y atardecer transforma el paisaje en un cuadro vivo donde la luz juega con la piedra y los árboles.
Justo delante de la casa, un pequeño arroyo en cascada fluye día y noche. Su agua clara, procedente de las cumbres, aporta frescura y serenidad. Aquí no hay vecinos, ni ruido, ni contaminación: solo el silencio del bosque, el viento entre las ramas y los aromas de la montaña.
El agua pura que abastece la casa proviene directamente de un manantial situado por encima del alojamiento, y el aire, de una transparencia excepcional, invita a respirar más profundamente. Detrás de La Pitchounette, un refugio de jardín sombreado y una barbacoa de piedra se encuentran en otro promontorio natural bajo la protección de árboles centenarios. Un lugar perfecto para compartir una comida, relajarse o simplemente contemplar la naturaleza.